
Las reparaciones son una de las principales fuentes de conflicto en los contratos de arriendo en Chile. Vidrios rotos, filtraciones, problemas eléctricos o daños por uso normal del inmueble suelen abrir la misma discusión: "¿Quién paga esto, el dueño o el arrendatario?"
La normativa chilena distingue, en la práctica, entre reparaciones "locativas" (menores) y no locativas (mayores), y asigna responsabilidades distintas a cada parte, según el origen del daño y su impacto en la habitabilidad del inmueble.
En esta guía resumimos, en lenguaje simple, qué debe asumir el propietario, qué corresponde al arrendatario y cómo prevenir problemas con un buen contrato y una administración profesional, de la mano de Capital Arriendo Propiedades.
Las reparaciones locativas son las que se originan en el uso normal del inmueble o en la negligencia del arrendatario o sus visitas, y que no afectan la estructura ni la habitabilidad general de la propiedad.
Ejemplos típicos de reparaciones locativas:
Por regla general, estas reparaciones son de cargo del arrendatario y no generan derecho a reembolso por parte del dueño. La lógica es que el arrendatario debe cuidar la propiedad con la diligencia de un buen cuidador: si el daño deriva de su uso o descuido, le corresponde asumirlo.
Las reparaciones no locativas son las necesarias para que el inmueble siga siendo habitable y apto para el uso arrendado, y no se deben a culpa del arrendatario, sino a:
Ejemplos de reparaciones mayores:
En estos casos, la obligación de reparar y costear el arreglo recae en el arrendador, quien debe mantener la propiedad en condiciones de servir para el fin para el cual fue arrendada.
Si, ante una urgencia, el arrendatario debe asumir una reparación que en realidad era de cargo del dueño, y lo notifica debidamente, el criterio general es que el arrendador debe reembolsar el costo de esa reparación necesaria.
Como propietario, tu obligación central es entregar y mantener la propiedad en buen estado, realizando y pagando todas las reparaciones no locativas necesarias para que se pueda usar el inmueble según lo pactado.
En la práctica, esto implica:
Si no cumples con estas reparaciones mayores, el arrendatario puede, en ciertos casos, solicitar una rebaja de la renta o incluso la terminación del contrato, según la gravedad del problema y su impacto en la habitabilidad.
Al mismo tiempo, tienes derecho a que el arrendatario:
Si al término del contrato existen daños que el arrendatario no reparó y que no son producto del desgaste natural, puedes:
Una administración profesional te ayuda a documentar todo este proceso para que el uso de la garantía sea objetivo y defendible.
Como arrendatario, tienes derecho a un goce tranquilo de la propiedad, pero también el deber de cuidarla como si fuera propia. En concreto:
Si no avisas y el problema se agrava, podrías terminar respondiendo por parte del daño adicional, por no haber actuado con la diligencia debida.
También tienes derechos importantes como arrendatario:
En situaciones de extrema urgencia (por ejemplo, una rotura de matriz que inunda el inmueble o un cortocircuito peligroso), puedes realizar tú la reparación indispensable y luego exigir el reembolso, siempre que:
Más allá de lo que diga la ley, la experiencia en administración de propiedades demuestra que la mayoría de los conflictos sobre reparaciones se pueden prevenir con buena gestión desde el inicio:
Cuando todo está documentado desde el inicio, es mucho más fácil determinar quién debe pagar cada reparación y evitar discusiones largas al final del contrato.
En Capital Arriendo Propiedades unimos la mirada legal y la gestión diaria de arriendos para que ni propietarios ni arrendatarios tengan que improvisar:
Así, en lugar de entrar en discusiones desgastantes sobre cada arreglo, puedes delegar la gestión de reparaciones en un equipo profesional que conoce la normativa y el mercado.
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Servicios legales y administración integral de arriendosAntes de que el problema escale, contáctanos. En Capital Arriendo Propiedades te ayudamos a interpretar el contrato, definir quién debe asumir el costo y —si administramos tu inmueble— nos encargamos de coordinar y documentar todas las reparaciones para que tu inversión siga protegida y tus arriendos se mantengan en orden.

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